Señora Juez, ella es inocente

Por invitación de un colega penalista asistí a una audiencia de juicio, donde se procesaba a una supuesta banda que traficaba estupefacientes. Cuando concluyeron los Abogados defensores la Juez le permitió intervenir a los reos y Flora, una joven agraciada, como de unos 28 años, levantó su mano, pidió la palabra y relató una triste historia. Concentró su intervención en pedirle a la señora Juez clemencia por su hermana Rosa, también detenida y presente en la audiencia, mayor dos años que ella, dijo que asumía su responsabilidad, pues reconocía que a petición de su amante y de su padre había permitido que estos escondieran droga en su casa, sin embargo su hermana Rosa, ni siquiera sabía que ella estaba haciendo eso y el día que las detuvieron solo la estaba visitando en su casa. Lo más triste del asunto era que a Rosa, estando encarcelada, le habían detectado un tumor cerebral que la estaba matando poco a poco y Flora se sentía culpable por esto, pues de no salir pronto moriría en la cárcel “por su culpa” y tanto ella como su hermana tenían hijos muy pequeños.

Rafael su amante, Roger su padre, Amanda su madrastra, Mireya su media hermana, Jader su medio hermano, aun menor de edad, procesado en juicio diferente y Bayardo su cuñado, esposo de Mireya, también estaban detenidos y siendo procesados como supuestos miembros de la banda.

Lo que hace aun más triste esta historia es que además del tumor que padece Rosa, que puede llevarla a morir en la cárcel, sin discutir sobre su inocencia o culpabilidad, es que cuando detienen a Mireya, la menor de las hermanas, estaba embarazada de cuatro meses y para la celebración de esta audiencia tenía diez días de haber dado a luz y tenía a la bebé en la cárcel con ella y por supuesto en la audiencia, de hecho Bayardo, su padre la conoció ahí en la audiencia, pues estaban en celdas diferentes, pero además, la esposa de Rafael, amante de Flora, murió de cáncer meses después de la captura de su esposo, esto lo contó también Flora, pues lamentó que la Juez no le hubiese dado permiso a Rafael para asistir al funeral, lo que ella personalmente había solicitado, hecho que también la llenaba de culpa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *