El testamento ante todo

Don Carlos fue un gran amigo de mi padre, de hecho su esposa había sido también muy buena amiga de mi mamá. Desde que me hice Abogado don Carlos se convirtió en mi cliente, para entonces había enviudado de doña Clarita, pero se había casado con Teodora,  menor que él 52 años y quien fuera doméstica de doña Clarita por muchos años.

Teniendo don Calos 71 años nació Carlitos, su hijo con Teodora. Con doña Clarita no habían procreado hijos, pero tenía dos hijos ya adultos que había engendrado en su juventud, con dos mujeres distintas, antes de casarse con doña Clarita.

Padecía de diabetes y la enfermedad lo fue debilitando, pero su ímpetu, fuerza y carácter se mantuvo intacto.

Consciente de que su salud era cada vez más frágil quiso hacer su testamento y nombró como su único heredero obviamente a Carlitos, que para entonces tenía 6 años.

Cinco meses después de hacer su testamento, don Carlos falleció.

En el velorio aparecieron los dos hijos mayores, quienes ya pasaban los cincuenta y una semana después del fallecimiento de don Carlos estaba radicada una solicitud de declaratoria de herederos, interpuesta por ellos.

A la solicitud de declaratoria de herederos nos opusimos con el testamento y la oposición fue admitida, sin embargo, Teodora enfrentó una dura lucha con ellos, de descrédito, denuncias, robo de ganado, demandas laborales de sus empleados, todo promovido por sus hijastros, pero hoy Carlitos es ya un hombrecito hecho y derecho y pronto tomará las riendas de lo que le dejó su padre.

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